Vías del Huila: Del estrecho a las arterias

Carlos_Alberto_Baena_DiariodelhuilaDurante décadas el Huila ha expresado su esperanza de desembotellamiento; por ejemplo, en el Plan de Desarrollo Departamental del año 1982, esta aspiración se plasmó con la metáfora de convertir su territorio en la estrella vial del sur Colombiano, en el “cruce entre caminos”. Al igual que el Río Magdalena que tiene entre las montañas opitas el paso más estrecho de su recorrido, este departamento tiene la vocación de abrirse cauce y de hacerse puente entre distintas zonas del País. La visión de las comunidades y gobiernos locales se ha dirigido hacia el Pacifico y la Región Oriental, después de lograr mejoras notables en los años noventa en la vía hacia el Norte de Colombia.  La forma en la que esa aspiración regional se asocia con la visión nacional, está llamada a encontrar visos renovados. diariodelhuila

La Presidencia que cursa su primera semana de ejercicio, ha planteado 110 iniciativas para lograr “El  Buen Gobierno para la Prosperidad Democrática”.  Entre esas propuestas, que son la base del Plan Nacional de Desarrollo, se encuentran varias asociadas a las vías, puertos, trenes y aeropuertos. Como es propio de los inicios, se espera que contar con vías aptas pase de ser una utopía a convertirse en una realidad de las regiones colombianas.

Dentro del legado que en materia vial recibe la actual administración nacional, se encuentra el programa denominado “Corredores Arteriales”, uno de los productos de la Agenda Interna de Competitividad y Productividad.

Ese proyecto Nacional incorpora tres rutas priorizadas en el documento CONPES 3536 de 2008: La Transversal de la Macarena, comprendida entre Colombia-La Uribe-San Juan de Arama, con una longitud estimada de 122 Kilómetros; la Transversal del Libertador, a extenderse entre La Plata-Valencia-Inza-Totoro-Popayán, con 93 Kilómetros aproximadamente; y el Corredor del Paletará, cuyo recorrido vinculará Popayán, Paletará e Isnos, con una longitud cercana a los 66 Kilómetros. Las dos últimas conectarían la troncal del Magdalena con la troncal de Occidente, lo que permitiría la comunicación del  sur central del país con el Puerto de Buenaventura.  Con ellas se verían fortalecidos los Departamentos de Putumayo, Caquetá, Huila y Cauca.

Aunque estos proyectos tienen dos años de planteados, su contratación y ejecución no ha escapado a las deficiencias que en materia de obras públicas y concesiones afecta a toda Colombia.  Las muestras más recientes son la declaratoria de caducidad del contrato del Corredor del Paletará, que tiene en vilo su continuidad; la falta de la licencia ambiental para el proyecto de la Transversal de la Macarena, que detiene la obra; y la financiación nacional a un ritmo que en términos musicales se llamaría Larguisimo o “muy muy lento”.

La generación viva de huilenses, definió como visión para 2020, según la agenda de competitividad, la constitución de su Departamento en el corazón verde de Colombia, pero el estancamiento de estas obras puede convertirlo en un sistema sin arterias. La expectativa del Huila para lograr desarrollo e integración, se retrasaría nuevamente y, con ellas también se aplazarían otra vez distintas opciones para mejorar la calidad de vida.

La responsabilidad de dirigir los destinos supone la capacidad de realizar las vías para alcanzarlos.  Por lo anterior, la Presidencia y los gobiernos regional y municipales, así como la participación ciudadana, comparecen a la hora de prioridad vial de la región sur-colombiana, en la que es preciso pasar del estrecho a las arterias, para evitar el infarto del progreso y consolidar las oportunidades que merecen los huilenses.

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